Me enamoré de la persona equivocada (II)

No soy alguien de salir demasiado, así se deben de imaginar que en mi vida conocer a alguien es complicado. Ya les he dicho que hasta para mí mismo soy aburrido.

Con tantos años en la empresa uno hace amigos y así empezó todo, mi amistad con un matrimonio los cuales trabajaban en la empresa desde hacía más años que yo, fue aumentando poco a poco hasta el punto que mis fines de semana los pasaba en su casa. Una casa con jardín y lugar para barbacoa, para mí estar allí era lo máximo.

Cuando iba hacia el pueblo en tren, a las afuera de Barcelona, mi vista no se cansaba de ver viñedos.

Deseaba la llegada de los Sábados para hacer el camino para allí.

Pero no sólo eso me atraía, lo que más deseaba era poder ver a su hija. Ella no vivía en la casa ya que estaba casada y tenía una niña de 5 años. Me encantaba cuando pasaba un Domingo con sus padres.

Estela era luz… alegre, chistosa… mi amor secreto. Nunca, nunca hubiera sido capaz de decirle ni una palabra de mi sentimiento.

Era esa chica prohibida para mí.

Un Sábado llego al pueblo y me encuentro a Estela y la niña en la casa de sus padres.

¿Estela? Que raro tú aquí.

Con toda la tranquilidad del mundo me contesta…

-Me he separado-

-Cuanto lo lamento-

-No pasa nada, para no entendernos es mejor así-

Sé que mi pensamiento fue egoísta ya que pensé “Ya no está prohibida para mí”, no lo podía creer.

Pero la alegría era mayúscula, no quise preguntar nada más y aprovechar ese momento, estaba libre, eso era lo importante.

La semana siguiente la vino a buscar un chico con su coche a la puerta de la casa, tenía que averiguar. Hablando con sus padres, cuando la niña pequeña se había ido a jugar, les pregunté disimuladamente,

¿Estela ha vuelto a conectar con los amigos para despejarse y salir a tomar algo?

Muy enfadados me dijeron

-Conectar con amigos no, Kenzo, ojalá fuera así. Es una pareja nueva-

El mundo se me cayó encima.

Desde ese momento no paró, cada mes había uno nuevo en su vida. Lo más triste era que me daba igual, sólo quería estar con ella, verla.

Cada vez que rompía pensaba lo absurdo que era estando yo loco por ella, le enviaba mensajes mentales “Prueba conmigo, prueba conmigo”, una amiga me decía que a la larga sintonizaría con estos mensajes.

La miraba fijamente cuando estaba de espaldas “Prueba conmigo, prueba conmigo”.

Hasta que un Domingo surgió…

Escuchando música en su habitación, sentados en su cama hablando y riendo se hizo ese momento de silencio… o la besaba o debía marcharme de su habitación… me quedé…

La besé, Estela correspondió mi beso.

El corazón me saltaba del pecho.

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Me enamoré de la persona equivocada (I)

Mi nombre es Kenzo, me gusta pensar en el tipo de persona que soy.

Considero que a mis 45 años trato de conservarme lo mejor que puedo aunque admito que antes me iba el hacer más deporte, ahora parece que los años pesan más, cuando salgo del trabajo ya no puedo más.

No me considero un mal tío… aunque lo suyo sería que otro lo dijera en mi lugar.

Si tengo que destacar algo de mí es que no me altero con facilidad, reconozco que para muchos puedo pasar por un tipo aburrido. A veces lo soy hasta para mi mismo.

Trabajo en el mismo lugar hace 20 años. En una empresa en la cual estoy en el almacén con las listas de existencias de mercaderías, bueno todo ese rollo… me digo a mi mismo “Con los años que llevas en la empresa debes ser un buen trabajador” O “Saldré caro para que me despidan”.

Hasta aquí podríamos decir que soy un tipo normal pero el “Quid de la cuestión” en mi vida es la búsqueda del amor de una chica. Yo soy super enamoradizo y hasta una leve sonrisa de una compañera de trabajo me hace pensar “Está por ti”.

No pido mucho, una chica sencilla ya que es mi manera de ser, compañera, amiga, amante, pero la verdad nunca acierto, si sigo de esta forma podría formar parte del “Club vuelvo a la Castidad”. (¡Espero que no sea eterna, la Castidad!)

Para los que lean esta historia les aclaro que a nivel psicológico estoy bastante centrado pero la verdad quisiera que llegue alguien de una vez por todas… bueno si tengo que esperar y debo aguantarme es lo que toca.

También recapacito y pienso las ganas de tener alguien en mi vida, será por mi admiración hacia las mujeres que para mí tiene tanta importancia.

Me crió una mujer extraordinaria, una madre maravillosa la cual me ha hecho admirar a todas las mujeres.

La recuerdo enferma desde… desde… desde que tengo uso de razón luchando con su enfermedad sin perder la sonrisa, el deseo de vivir es como verlo reflejado en su cara en este mismo momento.

De adolescente no quería dejar de ir al médico con ella, sentía “Si yo estoy nada le pasará”, cosas de jóvenes.

Tenia mi madre un corazón tan grande para darnos amor que terminó llevándola, la perdí con 31 años (Pero ya saben… nunca los perdemos del todo).

Ahora después de darme a conocer a vosotros un poco, les pregunto ¿nunca sintieron un amor tan grande, por una mujer o por un hombre que cuando la tuvieron entre sus brazos pasaron a ser juguetes rotos a final de la historia?

Quiero compartir mi historia tal vez sirva para lo que yo no fui capaz de ver hasta que me arrastré en lo más bajo.

Tardando de salir de la oscuridad 3 años, quiero compartirlo, quiero ayudar… Quiero que lean mi historia.

Inicio de Historias para reflexionar

Hace mucho tiempo me planteaba escribir historias cortas de las experiencias de las personas que conozco a lo largo de todos estos años, personas para vosotros sin nombre ni rostro.

Estas personas para mí han pasado a ser parte de mi experiencia profesional, formando parte de mi propio ser, hasta podría decir de mi propia historia personal. Se preguntaran porque de mi historia personal, creo que será fácil poder explicarlo…

“Como se llegan a presentar las historias del día a día, a veces ni siquiera sabemos cómo hemos llegado a ese punto de partida o de final. Nos levantamos una buena mañana o nos acostamos por la noche tal vez sin saber que el día venidero las cosas deben cambiar aún sin estar preparados la mayoría del tiempo para que esto ocurra”

Aprendí gracias a todos ellos y ellas que nuestra grandeza humana goza de una inmensidad la cual no se puede describir con palabras si no con vivencias.

Cuando decimos no puedo más, seguimos, después de estar colapsados en el caos y la tormenta salen en nuestros corazones experiencias nuevas, paciencias las cuales ni siquiera sabíamos de su existencia, el comprender y saber comprendernos…una de las cosas más importantes en nuestro paso por la vida.

Me enseñaron que aunque digamos “no tropezaré con la misma piedra otra vez”…no se puede evitar que esa piedra vuelva disfrazada de forma distinta por lo cual nadie nos evitará el tropiezo nuevamente. Ante estas situaciones de la vida no somos inmunes, ni siquiera yo…

Les pregunto de color es la vida…pasa por los grises hasta llegar al lila maravilloso como los lirios del campo…crecen salvajes pero son maravillosos verlos como la vida misma.